La inflación en EE. UU. supera lo previsto y se agravan las tensiones en Oriente Medio

Según Huo Xing Finance, el 16 de mayo los mercados globales cerraron una semana marcada por el doble impacto de la inflación y el repunte del riesgo geopolítico. En Estados Unidos, los datos de abril del IPC y del IPP superaron las previsiones, lo que llevó a los inversores a recortar rápidamente las expectativas de bajadas de tipos. El ajuste disparó las rentabilidades de la deuda: el bono del Tesoro a 30 años superó el 5,1% y tocó su nivel más alto desde 2007. Con la aprobación oficial de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed, el mercado ha reforzado el escenario de tipos "más altos durante más tiempo" e incluso ha empezado a descontar la posibilidad de nuevas subidas. En Oriente Medio, la tensión sigue elevada. Las negociaciones nucleares entre EE. UU. e Irán se han aplazado, con mensajes duros por ambas partes. En el estrecho de Ormuz se registraron incidentes de ataques a buques y cambios de rutas marítimas, un factor que mantuvo el petróleo en niveles altos durante la semana: el WTI llegó a superar brevemente los 103 dólares. El Reino Unido también entró en turbulencias políticas. Tras un mal resultado en las elecciones locales, el primer ministro Starmer afrontó presión interna en el Partido Laborista, con más de 90 diputados pidiendo su dimisión. Las bolsas, los bonos y la libra se vieron presionados, y la divisa registró una de sus mayores caídas semanales de los últimos meses. En los mercados de activos, el índice dólar encadenó su quinta subida semanal y anotó su mayor avance semanal en dos meses. El oro y la plata repuntaron por la búsqueda de refugio, pero después revirtieron con fuerza. En Wall Street, tras marcar máximos históricos, las acciones estadounidenses sufrieron una intensa presión vendedora el viernes. En Asia, India anunció un aumento del arancel de importación de oro y límites al volumen importado para aliviar la presión sobre las divisas. En Corea del Sur, Samsung Electronics se enfrenta al riesgo de una gran huelga con más de 50.000 trabajadores, lo que ha obligado al Gobierno a intervenir de urgencia para mediar.