El Banco de Japón sube tipos al 1% en plena debilidad del yen y presiones inflacionistas

El Banco de Japón (BOJ) elevó el 16 de junio de 2026 su tipo de interés oficial a corto plazo en 25 puntos básicos, hasta el 1%, el nivel más alto desde septiembre de 1995. Pese a tratarse de un giro restrictivo que normalmente apoyaría a la divisa, el yen prolongó su caída frente al dólar. La junta de política monetaria aprobó la subida por 7 votos a 1, con un miembro en contra al advertir de riesgos a la baja para la economía. El gobernador Kazuo Ueda no asistió a la reunión por motivos médicos. El movimiento, del 0,75% al 1%, es el primer aumento desde diciembre de 2025. El BOJ lo justificó por la persistencia de la inflación, impulsada sobre todo por el encarecimiento de la energía. Las tensiones regionales en Oriente Próximo han mantenido el petróleo en niveles elevados, con efecto de arrastre sobre los precios al consumidor. La debilidad del yen apunta al diferencial de tipos. Incluso en el 1%, la política monetaria japonesa sigue claramente por debajo de la de EE. UU. y otras grandes economías. La brecha de rentabilidades continúa alimentando el "carry trade": financiación barata en yenes y colocación en activos con mayor rendimiento en el exterior. Bitcoin subió justo después del anuncio. En episodios anteriores, el endurecimiento del BOJ había presionado a los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas: las subidas de 2024 y de diciembre de 2025 coincidieron con caídas en los activos digitales, en un contexto de deshaces del "carry trade" del yen con impacto global. De cara a los inversores, el foco se desplaza a posibles nuevas subidas en lo que resta de 2026. Si el BOJ mantiene el ritmo de incrementos de 25 puntos básicos y alcanza el 1,25% o el 1,5% a final de año, cambiaría de forma relevante la ecuación para las posiciones financiadas en yenes. Un episodio de cierre de "carry trade" a mediados de 2024 ya provocó volatilidad intensa en los mercados globales, también en cripto. La ausencia de Ueda añade un elemento de incertidumbre. Su vuelta y cualquier comentario público posterior podrían mover las expectativas del mercado sobre la trayectoria futura del BOJ.