La Fed mantiene los tipos, pero apunta a posibles subidas adicionales en 2026

BlockBeats informa: este 18 de junio a primera hora, la Reserva Federal celebró su primera reunión del FOMC desde la llegada de Wessel y, tal como se esperaba, mantuvo sin cambios el rango objetivo de los fondos federales en el 3,50%–3,75%. La decisión se aprobó por unanimidad con una votación de 12-0. La sorpresa llegó con el diagrama de puntos (dot plot). De los 18 miembros que presentaron proyecciones, nueve ven al menos una subida adicional este año, ocho apuestan por mantener los tipos y uno prevé un recorte. La mediana de la previsión para el tipo de los fondos federales a finales de 2026 se elevó del 3,4% de marzo al 3,8%. La Fed también revisó al alza de forma notable sus previsiones de inflación: la del PCE para este año sube al 3,6% y la del PCE subyacente al 3,3%. El mensaje implícito es un giro de vuelta a la lucha contra la inflación como prioridad de política monetaria. La reacción del mercado fue inmediata y más agresiva. Antes de la reunión, los operadores descontaban una probabilidad de alrededor del 60% de una subida este año; tras el comunicado, la probabilidad de al menos un alza en 2026 superó el 80%. En la rueda de prensa, Wash mantuvo un tono prudente: menos orientación prospectiva y más dependencia de los datos. Afirmó explícitamente que no presentó una proyección para el dot plot y que, en las condiciones actuales, la orientación tradicional no es adecuada. Reiteró que el compromiso del FOMC de devolver la inflación al objetivo del 2% es "claro y coherente", y precisó que en esta reunión solo se planteó una propuesta de política, sin debate de alternativas. Wash anunció además la creación de cinco grupos de trabajo para revisar la comunicación de la Fed, el balance, las fuentes de datos, la productividad y el empleo, y el marco de inflación. El gesto apunta a una Fed más concisa y con menos compromisos explícitos, pero más firme frente a la inflación. Los activos reflejaron un "mantenimiento con sesgo hawkish". La renta variable estadounidense pasó de avances a caídas: el S&P 500 cerró con un descenso del 1,2%, el Nasdaq cedió un 1,3% y el Dow Jones retrocedió cerca de 507 puntos. La rentabilidad del Treasury a dos años repuntó con fuerza, señal de que el mercado eleva sus expectativas de nuevas subidas. El dólar se apreció en paralelo y llevó al DXY a máximos de varios meses. El oro se vio presionado por el aumento de los tipos reales y la fortaleza del billete verde. En los activos de riesgo, Bitcoin ya había caído hacia los 65.500 dólares antes de la reunión; tras el anuncio, el sentimiento en el mercado cripto siguió bajo presión y llegó a bajar brevemente de los 64.000. Si la Fed vuelve a abrir la puerta a nuevas subidas de tipos, las expectativas de liquidez se endurecerían, con potencial para una repricing de tecnológicas con valoraciones elevadas, criptoactivos y oro.