La Fed vira hacia un tono más duro: crecen las voces a favor de nuevas subidas ante la inflación

La etapa de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal ya está en marcha y empieza a inquietar a los inversores en criptoactivos. En su primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), celebrada el 17 de junio de 2026, el nuevo presidente de la Fed mantuvo los tipos en torno al 3,6%, tal y como esperaba el mercado. La sorpresa llegó por el reparto interno: la mitad del comité apuesta ya por subirlos. Nueve de los dieciocho miembros del FOMC señalaron que respaldarían al menos una subida de tipos antes de que termine 2026. El cambio de tono resulta relevante para un banco central que, hace solo unos meses, veía cómo los mercados descontaban recortes. La decisión de mantener los tipos supone la cuarta reunión consecutiva sin cambios, pero el equilibrio dentro del comité sugiere que esa pausa podría ser transitoria. El detonante es el habitual: una inflación persistente y un mercado laboral que sigue mostrando fortaleza. En términos prácticos, la economía mantiene un ritmo lo bastante elevado como para que la Fed sienta la necesidad de enfriarla, incluso a costa de encarecer el crédito. Warsh, que juró el cargo el 22 de mayo de 2026 tras suceder a Jerome Powell, ha situado la estabilidad de precios como eje de su mandato. Ya fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2011, un periodo que abarcó la crisis financiera y le permitió vivir de cerca las consecuencias de actuar con retraso. Tras el comunicado del FOMC, Bitcoin y otros criptoactivos retrocedieron. Los principales índices bursátiles también registraron descensos. Unos tipos más altos tienden a drenar liquidez y elevan el atractivo relativo de activos considerados seguros. Cuando los bonos del Tesoro ofrecen mayores rentabilidades, aumenta el coste de oportunidad de mantener activos volátiles y sin rendimiento como Bitcoin, lo que suele favorecer un movimiento de flujos hacia posiciones defensivas. En distintos foros, Warsh ha sido descrito como favorable al ecosistema cripto, lo que alimentó expectativas de un entorno regulatorio más receptivo. Aun así, una visión positiva de la tecnología no implica respaldar las condiciones financieras en las que el mercado cripto suele prosperar. La Fed todavía no ha subido tipos, pero en los mercados la señalización pesa casi tanto como la acción. Cuando nueve miembros muestran públicamente preferencia por una política más restrictiva, los operadores ajustan posiciones antes de que llegue la votación. Los próximos datos de empleo e inflación, de cara a la segunda mitad de 2026, serán determinantes: si la fortaleza laboral se mantiene y los precios no ceden, el bloque más agresivo podría ganar apoyos. Quienes comenzaron 2026 esperando recortes ya han tenido que recalibrar sus previsiones, y el mercado cripto, especialmente sensible a los cambios macro, podría amplificar la volatilidad.