14m atrás
El Senado de EE. UU. impulsa la Ley CLARITY para regular los activos digitales
Autor: @milesjennings. Compilado por: Jiahuan, ChainCatcher.
La Comisión Bancaria del Senado de Estados Unidos votó con apoyo bipartidista a favor de avanzar una legislación sobre la "estructura de mercado" de las criptomonedas, que aborda la segmentación del mercado, el reparto de competencias regulatorias y las reglas de negociación. El paso supone un hito para el sector: la Digital Asset Market CLARITY Act está diseñada para fijar un marco de reglas claro para las redes blockchain y los activos digitales.
En la última década, la ausencia de una regulación nítida en EE. UU. ha distorsionado el mercado, frenado la innovación y expuesto a los consumidores a riesgos relevantes. Según los impulsores, CLARITY busca corregir ese vacío. Se compara su impacto potencial con el de la Securities Act de 1933, que estableció mecanismos de protección al inversor y sostuvo durante décadas la formación de capital y la innovación en el país. Con el avance de hoy en el Senado, esta pieza normativa clave para el ecosistema cripto se acerca más que nunca a convertirse en ley, con efectos tanto para fundadores de startups y consumidores como para entidades financieras tradicionales e inversores que están migrando a la infraestructura on-chain.
Próximos pasos legislativos
El siguiente hito será unificar en un único texto los proyectos procedentes de las dos comisiones del Congreso, para someterlo a votación en el pleno del Senado. Si se aprueba, pasará a la Cámara de Representantes y, en caso de luz verde, se remitirá a la Casa Blanca para la firma del presidente.
Por qué EE. UU. busca CLARITY ahora
La industria cripto ha crecido de forma continuada durante la última década sin que EE. UU. haya construido un marco integral. Los reguladores han tratado de supervisarla encajando piezas de normativa preexistente, un enfoque que, de acuerdo con el texto, ha generado confusión interpretativa, estándares inconsistentes y episodios de extralimitación y abuso de poder. La incertidumbre regulatoria también habría facilitado el terreno para actores maliciosos: incidentes notorios del sector permitieron lanzar productos aprovechando lagunas y perjudicar a los consumidores, mientras los equipos responsables se enfrentaban a una dinámica de "aplicación de la ley en lugar de legislación".
Ese entorno ha empujado parte de la innovación cripto fuera del país. Cuando el marco estadounidense no deja espacio, los emprendedores se desplazan a jurisdicciones con esquemas más definidos, como la Unión Europea con MiCA o el Reino Unido, citados como ejemplos en los que EE. UU. va por detrás. El argumento es que, aunque ninguna jurisdicción haya acertado plenamente, los marcos a medida acabarán atrayendo actividad emprendedora y concentrando valor económico y empleo. El texto plantea una comparación: cómo sería la economía estadounidense si compañías como Amazon, Apple, Facebook, Google, Microsoft, Netflix, NVIDIA y Salesforce se hubieran fundado fuera de EE. UU.
El precedente del GENIUS Act
Como referencia, se menciona el GENIUS Act (Guiding and Establishing U.S. Stablecoin National Innovation Act), aprobado en julio de 2025, que estableció un marco para las stablecoins (activos digitales vinculados a monedas fiduciarias, normalmente al dólar). Sus promotores sostienen que abrió un nuevo modelo de "infraestructura monetaria abierta" y provocó un crecimiento y adopción sin precedentes, con beneficios para la economía de EE. UU. y para el dominio de largo plazo del dólar. La tesis es que un marco que fomente la innovación y proteja al consumidor permite a EE. UU. liderar y al mundo beneficiarse.
Qué persigue CLARITY
El objetivo declarado es ofrecer a emprendedores y primeros adoptantes un marco claro para materializar el potencial de las redes blockchain como plataforma tecnológica, más allá de usos puramente especulativos. Se pretende habilitar desarrollos que superen los casos de uso financieros iniciales (que el texto señala como ya cubiertos por la regulación estadounidense vigente) y dotar al mercado de reglas coherentes.
De dónde viene la propuesta
La CLARITY Act no parte de cero: incorpora conceptos de la legislación existente sobre materias primas y valores, y evoluciona desde iteraciones anteriores, incluidas dos iniciativas de "estructura de mercado" nacidas en la Cámara de Representantes: la Financial Innovation and Technology for the 21st Century Act de 2024, conocida como FIT21 (HR 4763), y la versión de la Digital Asset Market CLARITY Act de 2025 (HR 3633).
Al igual que el texto que avanza en el Senado, FIT21 y la CLARITY de la Cámara buscaban: permitir el lanzamiento seguro y eficaz de redes blockchain y activos digitales en EE. UU.; aclarar el reparto de funciones entre la SEC y la CFTC y determinar si un activo digital es un valor o una materia prima; garantizar la supervisión de los exchanges de criptomonedas; proteger a los consumidores estadounidenses mediante la regulación de las transacciones cripto.
El respaldo en la Cámara fue amplio: FIT21 se aprobó hace dos años con apoyo bipartidista (279 votos a favor, 136 en contra, con 71 demócratas votando sí). La CLARITY de la Cámara salió adelante en julio de 2025 con más apoyo (294 a favor, 134 en contra, incluidos 78 demócratas a favor). Para los autores, ese mensaje refuerza la presión para que el Senado acelere.
Cronología en el Senado
El recorrido en el Senado se extiende durante años, con el último año como el tramo más rápido. En junio de 2022, las senadoras Lummis y Gillibrand presentaron la Lummis-Gillibrand Responsible Financial Innovation Act, primera propuesta bipartidista orientada a un marco integral para cripto. En julio de 2025, la Comisión Bancaria del Senado, responsable de la supervisión de la SEC, publicó un borrador que consolidaba y armonizaba los enfoques de Lummis-Gillibrand y de la CLARITY de la Cámara, solicitando información y comentarios para equilibrar innovación, estabilidad financiera y protección del consumidor. En septiembre de 2025 difundió un segundo borrador de discusión. En enero de 2026 publicó otra versión tras meses de negociación bipartidista. Ese mismo mes, la Comisión de Agricultura del Senado introdujo y avanzó un borrador sobre estructura de mercado dentro de su ámbito. Hoy, 14 de mayo de 2026, la Comisión Bancaria del Senado avanzó su parte de la CLARITY Act durante una sesión de "markup".
Por qué importa: una red no es una empresa
El texto argumenta que el derecho estadounidense se ha refinado durante más de un siglo para el modelo corporativo: emprendedores levantan capital, construyen un negocio, y si tiene éxito los beneficios retornan a los accionistas, con obligaciones definidas, transparencia y alineación de incentivos para sostener la confianza pública. Ese esquema, sostiene, no encaja con una red.
A diferencia de una compañía, una red no tiene un controlador central permanente. Coordina personas, capital y recursos mediante reglas compartidas, no mediante propiedad centralizada. Encajarla a la fuerza en un marco diseñado para empresas distorsionaría su naturaleza: el control se recentraliza, reaparecen intermediarios y se extrae valor de quienes dependen del sistema.
Como ejemplo de esa dinámica en la economía digital, se citan redes corporativas con poder centralizado —sistemas de pago, marketplaces de comercio electrónico, plataformas sociales, tiendas de aplicaciones— que capturan una parte desproporcionada del valor generado por los participantes. Se aportan comparaciones: un usuario paga 100 dólares por un viaje, pero el conductor recibe solo una pequeña fracción; millones de reproducciones de canciones generan apenas unos céntimos por cada dólar. Donde dominan las redes corporativas, la mayor parte del valor fluye hacia intermediarios. El texto añade que el derecho corporativo tradicional protege a esos intermediarios y sus inversores, mientras usuarios, creadores y trabajadores quedan menos protegidos.
Blockchain como alternativa de infraestructura
Según el documento, durante gran parte de la era de Internet ese intercambio fue difícil de evitar: los protocolos abiertos carecían de modelos económicos sostenibles y no podían competir con el capital y la coordinación de las redes corporativas. Blockchain habría cambiado esa ecuación al permitir un nuevo tipo de sistema: la red blockchain, pensada para distribuir el control, operar con reglas transparentes y funcionar como infraestructura compartida, propiedad y operada por sus usuarios.
En estas redes, el valor aumentaría con el uso público y podría repartirse entre participantes, incluidos los situados en los márgenes, en lugar de concentrarse en nodos centrales. La tesis es que blockchain permite construir redes que funcionen como Internet, no como empresas.
El texto sitúa la tecnología en un punto de inflexión comparable a transiciones previas —ordenadores personales, móviles e Internet— y menciona que la inteligencia artificial también se está convirtiendo rápidamente en otra gran transición. Advierte que esas transiciones tienden a culminar en concentración de poder y control, con pocas manos determinando el destino de consumidores, creadores y desarrolladores. A medida que más actividad económica se digitaliza y más procesos quedan moldeados por la IA, cobra más peso la cuestión de quién controla los sistemas digitales. Si el control se concentra, también lo hace la capacidad de definir resultados, restringir acceso y capturar valor.
Frente a ello, una red blockchain descentralizada ofrece una infraestructura que ningún participante puede alterar, censurar o redirigir con facilidad. El texto plantea que podría descentralizar plataformas existentes y sustituirlas por redes con rasgos de bienes públicos digitales: menos efectos de encierro, control distribuido, neutralidad, menos puntos únicos de fallo y retorno de la propiedad a los usuarios. CLARITY busca hacer viable ese camino.
Qué podría cambiar si se aprueba
Los autores anticipan que, tras el debate en el pleno del Senado y futuras actualizaciones, se detallará mejor qué implica para los desarrolladores. Si CLARITY supera el proceso legislativo restante, el marco legal estadounidense se alinearía con la naturaleza de las redes blockchain. Los equipos podrían operar con transparencia, captar capital en el país y construir a largo plazo sin compromisos estructurales derivados de la ambigüedad regulatoria.
Con más proyectos dentro del perímetro regulatorio estadounidense, reguladores y fuerzas del orden contarían con herramientas mejores para combatir el fraude y los abusos que han afectado al sector. El texto recuerda el precedente: el GENIUS Act desencadenó una oleada de innovación "de la noche a la mañana". Hoy, añade, ya se observa integración de cripto en aplicaciones generalistas —desde stablecoins hasta agentes de IA— y aún queda recorrido por delante.